El gobierno estadounidense dio marcha atrás en su intención de obligar a los solicitantes de residencia permanente (conocida como "green card") a tramitarla en su país de origen, informó el New York Times.
El Departamento de Seguridad Nacional, encargado de los asuntos de inmigración, señaló el viernes al diario neoyorquino que esta nueva política finalmente no se aplicaría a todos los solicitantes, sino "caso por caso".
"Simplemente servía como un recordatorio a los agentes de que utilizaran su poder discrecional" para exigir o no a los solicitantes que salieran de Estados Unidos para realizar su solicitud", señaló el Departamento al New York Times el 30 de mayo pasado.