El Fondo Monetario Internacional recortó este miércoles su previsión de crecimiento para la economía mexicana este año desde el 1.6% estimado en abril pasado a 1.2%. En México, se proyecta que el crecimiento se acelere de forma moderada en medio de políticas internas menos restrictivas, pero la incertidumbre seguirá limitando la actividad, indicaron los expertos del Fondo en su nuevo informe, en el que le atribuyen un alza del PIB del 1.2% a la economía mexicana. Asimismo, nuevamente redujeron su previsión de crecimiento para la economía mundial en 2026, ya que el auge de la inteligencia artificial no logró compensar por completo las repercusiones de la guerra en Medio Oriente. El organismo estima que el crecimiento económico global será del 3% este año, frente al 3.1% pronosticado en abril. América Latina se mantendrá estable, con un crecimiento en torno al 2.4% en 2026, para subir al 2.7% el año siguiente, aunque con comportamientos desiguales según los países. Se prevé que el crecimiento en Brasil se mantenga resiliente en 2026, aunque se desacelere algo el próximo año, indicó este nuevo informe del Fondo Monetario Internacional, que le da al gigante sudamericano un aumento del 2.4% para este año. Nuestras previsiones se mantienen globalmente sin cambios. Tenemos una recuperación en forma de V, que simplemente será más marcada de lo que habíamos anticipado hasta ahora, explicó Deniz Igan, responsable dentro del departamento de investigación del Fondo. El FMI considera que las décimas de punto de crecimiento perdidas este año deberían verse compensadas por las décimas adicionales que se ganen el año próximo. La mayor parte de las variaciones se producen en la región de Medio Oriente y Asia Central, en primera línea durante la guerra que enfrentó a Estados Unidos, Israel e Irán. El Fondo ha seguido revisando a la baja el crecimiento previsto para 2026 en la región. La economía de esa zona solo debería crecer un 0.7% este año, pero registrará una fuerte aceleración en 2027, hasta el 6.5%, es decir, casi dos puntos más que la estimación del pasado mes de abril. Entre los países más afectados a corto plazo figuran Irak y Catar, quienes sufrieron principalmente la ausencia de alternativa para la exportación de hidrocarburos una vez cerrado el estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, Arabia Saudita ha resistido y debería cerrar este año con un crecimiento del 1.7%. Las perspectivas para Irán han mejorado, pero su economía debería seguir sumida en recesión en 2026 con -5.4%. Los países en el resto del mundo ven su crecimiento lastrado por las repercusiones de la crisis energética, excepto en Estados Unidos, donde las inversiones en inteligencia artificial son destacables. Los exportadores de energía fuera de la zona de conflicto se benefician por condiciones comerciales favorables, mientras que las economías conectadas al repunte liderado por la tecnología registran una actividad más sólida aunque sean importadoras de energía. Por el contrario, la actividad se debilita en los importadores de energía con una participación limitada en la cadena de valor tecnológica, añadió el organismo. Estados Unidos mantiene una previsión de crecimiento en el 2.3%. El FMI ha revisado al alza el ritmo de la inflación tanto en las economías avanzadas como en el resto del mundo. Pero Deniz Igan ve en esta situación sobre todo un bache temporal. La inflación proviene principalmente de un aumento de los precios de la energía y de los alimentos, y ya se observa en los datos que están desacelerando, comentó. En la zona euro, el crecimiento se revisa a la baja en 0.2 puntos porcentuales.

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