Las luces verde, blanco y rojo que iluminaron tres pickups D-MAX no solo fueron un guiño a México. También marcaron el momento en que Isuzu anunció su entrada a uno de los negocios más disputados de la industria automotriz nacional. Después de dos décadas enfocada en camiones y vehículos comerciales, la firma japonesa decidió competir por un mercado dominado por Nissan, Toyota, Ford, Volkswagen, RAM y General Motors: el de las pickups medianas.
Expansión adelantó desde julio de 2025 que Isuzu preparaba su incursión en el mercado mexicano de pickups como parte de una estrategia para ampliar su portafolio más allá de los vehículos comerciales. Un año después, la compañía concretó esos planes.
La ceremonia estuvo cargada de referencias a la cultura japonesa. Además de las pickups iluminadas con los colores de la bandera mexicana, el escenario incluyó una flor de loto, símbolo de crecimiento sostenible; una sakura, que representa el inicio de una nueva etapa, y un abanico, utilizado como deseo de prosperidad para el nuevo modelo.
D-MAX estará disponible en cuatro configuraciones distribuidas en tres versiones, una estrategia con la que Isuzu busca atender distintos perfiles de clientes. La gama inicia con una cabina sencilla equipada con transmisión manual y orientada principalmente al trabajo. La versión intermedia estará disponible tanto con transmisión manual como automática, mientras que la tope de gama se ofrecerá exclusivamente con transmisión automática, incorporando un mayor nivel de equipamiento para quienes combinan actividades laborales con un uso más cotidiano del vehículo.
Todas las configuraciones estarán equipadas con un motor turbodiiesel de cuatro cilindros de 3.0 litros, capaz de desarrollar 188 caballos de fuerza y 450 Newton metro de torque, asociado a una transmisión automática de seis velocidades y un sistema de tracción 4x4 con transferencia electrónica.
D-MAX ofrece una capacidad de carga cercana a una tonelada, dependiendo de la configuración elegida. La D-MAX llegará al mercado mexicano con un precio inicial de 550,000 pesos, y que llega hasta los 792,000 pesos en su versión tope de gama.
Hiroshi Ikegawa, presidente y director de Operaciones de Isuzu, aseguró que la D-MAX será una pieza clave en la estrategia de crecimiento de la compañía en México. La meta es que, hacia 2030, la pickup represente 25% de las ventas de la marca, lo que equivale a 2,500 unidades dentro de un objetivo total de 10,000 vehículos comercializados anualmente en el país.
Yohei Kato, General Manager del LCV Business Department de Isuzu Motors Limited, confía en que la reputación que Isuzu ha construido en vehículos comerciales le permita diferenciarse frente a competidores con décadas de presencia en el segmento.
La pickup se fabrica en Tailandia y será distribuida a través de los 36 concesionarios con los que actualmente opera la marca en México, una red que la empresa prevé seguir ampliando con dos nuevas aperturas en el centro y norte del país.
Al provenir de Tailandia, la D-MAX está sujeta al arancel de 50% que aplica a las importaciones de vehículos ligeros provenientes de naciones sin un acuerdo comercial con México.
La llegada de Isuzu coincide con una nueva ofensiva de las marcas que ya participan en este segmento. Toyota presentará la próxima semana la actualización de la Hilux, mientras que Volkswagen reforzó su oferta con la incorporación de una versión diésel de la Amarok.