"La diva del Danubio". Foto: Estela Leñero
viernes, 22 de mayo de 2026 · 23:20
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La diva del Danubio, escrita y dirigida por Luis Ayhllón, aborda el ocaso de una actriz que tuvo su momento de gloria y ahora vive en un motel con la promesa falsa de su hijo de que le está construyendo un mejor lugar. Es su agente y la impulsa a regresar al cine con películas que ella no desea. Son sexi comedias o películas con sexo explícito que la van exponiendo al éxito, pero en situaciones desagradables.
La diva del Danubio muestra con ironía los límites en la vida de una mujer y ese deambular sin encontrar salida. Parece derrotada, pero vuelve a la vida cuando recuerda momentos brillantes de su pasado. Es orgullosa y no muestra sus debilidades, aunque al mismo tiempo esa aparente arrogancia exhibe su debilidad. Luis Ayhllón juega bien con la complejidad de estos personajes y con el desarrollo de la tensión dramática.
Lo que vemos en una primera instancia, resulta tener otra cara, y es con la intervención incisiva del hijo que la historia se va volviendo cada vez más oscura. Rodrigo Vázquez interpreta al hijo estridentemente, y conforme transcurre la obra su personaje se va convirtiendo en un ser detestable, con pocos momentos para la empatía. El actor se proyecta con fuerza a través de la voz, y su presencia escénica volviendo atractivo al personaje y a la vez repulsivo. El hijo ha convertido a su madre en moneda de cambio sin importarle sus sentimientos y el riesgo en que la pone. Por su parte, la madre es fría y dura con él; no lo mira, no lo conoce, sólo se ve a ella misma y a sus problemas.
Todo sucede en una habitación, en un espacio escénico diseñado por DodoEscena, la productora de la obra. Y la iluminación matizada y certera, a cargo de Víctor Zapatero, ambienta esta triste historia.