"La Hormiga" González, el sueño mundialista. Foto: IG hormiga_glez

domingo, 31 de mayo de 2026 · 07:00

La escena todavía le provoca un nudo en la garganta al “Mandín”, como cariñosamente le apodan a Armando González padre. No sólo es el logro de ser el máximo goleador, algo que rara vez pasa con los futbolistas mexicanos, sino los años de constancia comprimidos en una cifra. Aquel día, las lágrimas estaban al borde de sus ojos y su hijo, el mismo que hace años apenas tuvo un minuto de juego en un torneo que no le alcanzó ni para tocar el balón, lo consuela con la misma frase que de su boca escuchó ese día: “Papá, tranquilo, esto apenas empieza”.

Si hay algo que Armando González padre entendió después de tanto años en el futbol mexicano es que la carrera de “La Hormiga” no es producto de la casualidad.

“Mandín” aún no colgaba los botines y vestía la camiseta de los Gallos Blancos de Querétaro cuando el 20 de abril de 2003 nació el más pequeño de sus hijos. Desde la primaria, Armandito, quien ha sido llamado “La Hormiga” desde que balbuceó sus primeras palabras, practicó basquetbol y balonmano, pero el futbol lo enamoró. En el jardín de su casa en Aguascalientes dio sus primeros pasos con el balón, por supuesto, al lado de su padre, y de su hermano Emilio. No eran más que unas cascaritas en las que su función no era la de anotar goles, sino la de intentar pararlos.

“En mis años como formador, director deportivo, director de fuerzas básicas y entrenador he constatado que muchos jóvenes les llama la atención la portería, y con Armando no fue la excepción. Pero esas ganas se le fueron quitando después de unos buenos balonazos”, recuerda un risueño Armando padre.

Desde los cinco años, “La Hormiga ingresó a un centro de formación de futbol donde asistía a dos entrenamientos por semana. El resto del tiempo el juego siguió en casa, sin presión para que él solito eligiera si quería convertirse en futbolista profesional. Ese detalle marcó su historia.

El centro “Futbol Base Mandyn” fue creado por Armando González. El otrora delantero de las Chivas explica que ese lugar, que actualmente permanece cerrado, tuvo la intención de formar personas antes que futbolistas. La idea surgió por su experiencia de falta de sitios para entrenar en Aguascalientes.

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