Olinia, un proyecto impulsado por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, ha pasado de ser una promesa a un vehículo funcional en junio de 2026. Su objetivo es desarrollar la primera armadora mexicana de mini vehículos eléctricos, diseñados específicamente para trayectos urbanos de corta distancia y con costos accesibles para la población. Esta iniciativa forma parte de los compromisos estratégicos del gobierno federal para fomentar la electromovilidad y fortalecer las capacidades tecnológicas del país. Tras la presentación oficial del prototipo, el proyecto se encuentra en una fase de industrialización, buscando socios privados para la fabricación a gran escala.
El nombre Olinia, que proviene del náhuatl y significa "movimiento", refleja su propósito desde su concepción: ofrecer una alternativa de movilidad para recorridos cortos en ciudades y comunidades, donde los vehículos convencionales son costosos o poco prácticos. Estos vehículos podrán cargarse en enchufes convencionales, tendrán bajos costos de operación y se enfocarán en la movilidad urbana de baja velocidad, sin competir con automóviles de carretera tradicionales. Con una velocidad máxima de alrededor de 50 kilómetros por hora, su uso se destinará principalmente a calles urbanas y trayectos locales.
Las autoridades buscan ofrecer una opción más segura que una motocicleta y más económica que un automóvil eléctrico convencional. La estrategia original contempla tres tipos de vehículos: uno de movilidad personal para jóvenes y familias, un vehículo de movilidad de barrio como alternativa a los mototaxis, y un vehículo de reparto para pequeñas empresas y entregas de última milla. Los modelos están diseñados para cubrir necesidades reales de transporte en zonas urbanas y semiurbanas, abordando los altos costos de combustible y la importancia de la movilidad para pequeños negocios.
Uno de los principales atractivos de Olinia es su precio. Aunque inicialmente se estimó en alrededor de 90,000 pesos, para 2026 se ajustó a una cifra aproximada de 150,000 pesos por unidad. La presentación del primer prototipo se realizó el 7 de junio de 2026, con la producción industrial programada para comenzar en 2027, una vez definidas las alianzas estratégicas y las líneas de manufactura. La meta inicial es producir hasta 20,000 unidades anuales, con la posibilidad de escalar a 50,000 vehículos al año. El gobierno también planea vincular el proyecto con universidades e instituciones tecnológicas para impulsar carreras relacionadas con la electromovilidad.
Olinia no solo busca fabricar vehículos, sino también desarrollar una cadena de suministro nacional para incrementar el contenido mexicano de los componentes. En las etapas iniciales, una parte significativa de las piezas provendrá del extranjero. Las baterías se desarrollarán en Puebla, donde también se concentró gran parte del trabajo científico y tecnológico. Investigadores y especialistas de instituciones como el Tecnológico Nacional de México (TecNM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) participan en el proyecto. Las metas oficiales apuntan a fortalecer la industria mexicana y reducir la dependencia de importaciones.
Existen críticas relacionadas con la seguridad y el cumplimiento normativo del vehículo, ya que no fue diseñado para la Norma Oficial Mexicana 194. El gobierno está trabajando en una regulación específica para vehículos urbanos de baja velocidad. También hay dudas sobre el nivel de integración nacional de los componentes y los plazos de producción. El éxito de Olinia dependerá de mantener un precio accesible, ofrecer condiciones de seguridad adecuadas y desarrollar una cadena de proveeduría nacional que soporte la producción a gran escala. Es considerado uno de los experimentos industriales más ambiciosos en electromovilidad emprendidos por el gobierno mexicano.