La petrolera estatal Petróleos Mexicanos enfrenta un nuevo incidente ambiental en la zona costera de Oaxaca. Pescadores artesanales de la región confirmaron que la fuga de crudo en la refinería ubicada en Salina Cruz ha contaminado las aguas del océano Pacífico, afectando directamente su actividad productiva. Los trabajadores del mar explicaron que la presencia de hidrocarburos los obliga a desplazarse hacia zonas marítimas más profundas, representando un peligro dado que sus implementos de pesca no están diseñados para soportar esas condiciones. El derrame coincidió con la temporada de reproducción de ostiones, producto que es fundamental para la economía local. Las autoridades de Pemex aseguraron que el incidente ya se encuentra bajo control. Este nuevo siniestro se suma a la cadena de problemas que atraviesa la empresa, incluyendo deuda cercana a los 85,000 millones de dólares, reducción en su capacidad productiva y una serie de accidentes laborales con saldo fatal en lo que va del año.